Una sesión dura alrededor de 90 minutos, incluida la charla inicial en la que vemos qué querés trabajar. El tiempo exacto varía según lo que vaya apareciendo: cada proceso tiene su ritmo y lo respetamos.
Antes de la sesión
- Elegí un lugar tranquilo donde nadie te interrumpa: avisá en tu casa, silenciá el teléfono y las notificaciones.
- Tené a mano auriculares, una manta y un vaso de agua.
- Podés estar recostada o recostado, o sentada o sentado cómodamente, como te resulte más relajante.
- Usá ropa cómoda y una conexión a internet estable. Si podés, conectate desde una computadora.
- Evitá el alcohol y cualquier sustancia ese día, y no llegues con mucha hambre ni recién de comer.
Te sugiero pensar antes qué te gustaría comprender: un miedo, un vínculo, una emoción, una pregunta. No hace falta que lo tengas claro; lo conversamos al empezar.
Durante la sesión
Empezamos charlando sobre lo que te trae. Después te guío con una relajación hasta un estado de calma profunda. Desde ahí vamos recorriendo lo que aparece, a tu ritmo.
No hay forma correcta o incorrecta de vivirlo. Algunas personas ven escenas con mucho detalle, otras sienten emociones o sensaciones en el cuerpo, otras simplemente "saben". Todo es válido y todo se trabaja.
Estás consciente todo el tiempo. Si algo te incomoda, me lo decís y frenamos o cambiamos de dirección.
Después de la sesión
Al terminar hablamos de lo que viviste y de cómo se relaciona con tu vida hoy. Algunas recomendaciones para las horas siguientes:
- Reservate un rato tranquilo después; no programes una reunión importante justo a continuación.
- Tomá agua y, si podés, salí a caminar un poco.
- Anotá lo que recuerdes: imágenes, frases, sensaciones. A veces el sentido aparece días después.
- Es normal sentir cansancio, emoción o mucha liviandad. Date permiso para sentirlo.
Si en los días siguientes surge algo que querés conversar, escribime.